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Cálculo renal

junio 9, 2022 by Busta Soft0
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Cálculo renal

Se trata de una enfermedad bastante común. Normalmente, la incidencia aumenta después de los 20 años y es máxima entre los 40 y los 60, especialmente en los hombres. En las mujeres, también se produce un segundo pico de incidencia a partir de los 60 años.

Síntomas

Los cálculos, especialmente los minúsculos, pueden ser asintomáticos. Los cálculos de la vejiga pueden causar dolor en la parte inferior del abdomen. Los que obstruyen el uréter, la pelvis renal o cualquiera de los conductos de evacuación del riñón, producen dolor de espalda o un cólico renal. El cólico renal se caracteriza por un dolor insoportable e intermitente, que suele localizarse en la zona entre las costillas y la cadera, que se extiende por el abdomen y con frecuencia hasta la región de los genitales. El dolor tiende a producirse en oleadas, aumentando gradualmente hasta su máxima intensidad, para luego desaparecer en un periodo de 20 a 60 minutos. El dolor se irradia a la parte baja del abdomen, hacia la ingle y los testículos o la vulva.

Otros síntomas incluyen náuseas y vómitos, desazón, sudoración y presencia de sangre, de un cálculo o de un fragmento de cálculo en la orina. La persona puede sentir la necesidad imperiosa de orinar con frecuencia, en especial cuando el cálculo desciende por el uréter. Escalofríos, fiebre, ardor o dolor al orinar, orina turbia y maloliente, además de hinchazón abdominal en algunas ocasiones.

Causas

Los cálculos renales, a menudo, no tienen una sola causa definida, aunque diversos factores pueden aumentar el riesgo de presentarlos.

Los cálculos renales se producen cuando la cantidad de sustancias que forman cristales, como el calcio, el oxalato y el ácido úrico, en la orina es mayor de la que pueden diluir los líquidos presentes en esta. Al mismo tiempo, la orina puede carecer de sustancias que impidan que los cristales se adhieran unos a otros, lo que crea un entorno ideal para la formación de cálculos renales.

Diagnóstico

Si su hijo siente un dolor en el flanco o presenta sangre en la orina o cualquier otro síntoma de tener cálculos renales, consulte a un médico lo antes posible. Si su hijo siente dolor y tiene nauseas, vómitos, fiebre, escalofríos o problemas para orinar, solicite atención médica de inmediato en un clínica de urgencias o sala de emergencias de un hospital.

Para diagnosticar cálculos renales, el médico preguntará sobre los síntomas y su duración, la alimentación de su hijo, factores que puedan causar deshidratación, cualquier antecedente familiar de cálculos renales o de cualquier enfermedad o afección que pueda afectar los riñones o el tracto urinario.

Hará un examen médico y seguramente ordenará un análisis de sangre, de orina o de funciones renales para determinar la presencia de cálculos renales. Suelen emplearse exámenes por imagen (como la ecografía, la radiografía o la tomografía computarizada) para observar mejor los riñones. Si existen cálculos, los exámenes por imagen pueden revelar su tamaño y ubicación precisa, lo cual permitirá al médico elegir el tratamiento más adecuado.

Prevención

En una persona que ha eliminado un cálculo de calcio por primera vez, la probabilidad de formación de otro es de aproximadamente el 15% dentro de 1 año, el 40% en 5 años y el 80% a los 10 años. Las medidas necesarias para prevenir la formación de nuevos cálculos varían según la composición de los ya existentes.

Es recomendable beber grandes cantidades de líquidos (8 a 10 vasos de 300 mL al día) para prevenir todo tipo de cálculos. Otras medidas preventivas dependen en parte del tipo de cálculo.

Cálculos de calcio

Las personas con cálculos de calcio tienen un trastorno llamado hipercalciuria, en el cual el exceso de calcio se excreta en la orina. Para estas personas, tomar medidas que reduzcan la cantidad de calcio en la orina puede ayudar a evitar la formación de nuevos cálculos; una de estas medidas consiste en seguir una alimentación baja en contenido de sodio y alta en potasio. La ingesta de calcio debe estar próxima a los valores normales (de 1000 a 1500 mg diarios, alrededor de 2 o 3 raciones de productos lácteos al día). El riesgo de formación de un nuevo cálculo es en realidad mayor si la dieta contiene muy poco calcio, así que no debe tratarse de eliminar el calcio de la dieta. Sin embargo, las personas afectadas deberían evitar las fuentes de exceso de calcio, tales como los antiácidos que contienen calcio.

Los diuréticos tiacídicos como la clortalidona o la indapamida también reducen la concentración de calcio en la orina de las personas afectadas. Tomar citrato de potasio ayuda a corregir el bajo nivel de citrato en la orina, una sustancia que inhibe la formación de cálculos de calcio. La restricción de proteína animal en la dieta puede ayudar a reducir el calcio en la orina y el riesgo de formación de cálculos en muchas personas con cálculos de calcio.

Factores de riesgo de los cálculos renales

Existen muchos factores de riesgo para la formación de cálculos renales. Algunos de los más comunes son:

Tendencia familiar a la formación de cálculos.

Alimentos con alto contenido de sal, carne y alimentos procesados, y baja en frutas y verduras.

Baja producción de orina por no beber suficientes líquidos.

Otros factores de riesgo incluyen:

Afecciones hereditarias específicas (hiperoxaluria, cistinuria).

Ciertos medicamentos como el fármaco anticonvulsivo topiramato, por ejemplo, o el medicamento para la presión arterial, frosemida, que elimina el agua del cuerpo.

Bloqueo del flujo de orina.

Infección renal.

Insuficiente actividad física, como cuando se usa un yeso después de una cirugía. Esto puede hacer que el calcio salga de los huesos​ y se acumule en las vías urinarias lo que contribuye a la formación de cálculos.

Enfermedad intestinal.

Cirugía para bajar de peso.

Cambios en el estilo de vida

Cosas que puedes hacer para reducir el riesgo de cálculos renales:

Bebe agua todo el día. En el caso de las personas con antecedentes de cálculos renales, los médicos suelen recomendar que beban suficientes líquidos para eliminar unos 2,1 cuartos de galón (2 litros) de orina al día. Tu médico puede pedirte que midas la cantidad de orina que eliminas para asegurarse de que bebes suficiente agua.

Si vives en un lugar de clima caluroso y seco, o si haces ejercicios con frecuencia, tal vez tengas que beber más cantidad de agua para producir suficiente orina. Si la orina es clara y transparente, es probable que estés tomando la cantidad suficiente de agua.

Consume menos alimentos ricos en oxalatos. Si tienes tendencia a formar cálculos de oxalato de calcio, tu médico puede recomendarte que reduzcas los alimentos ricos en oxalatos. Entre ellos se encuentran el ruibarbo, la remolacha, el quimbombó, las espinacas, la acelga suiza, las batatas, los frutos secos, el té, el chocolate, la pimienta negra y los productos de soja.

Elige una dieta con bajo contenido de sal y proteínas animales. Reduce la cantidad de sal que comes y elige fuentes de proteína no animales, como las legumbres. Considera usar un sustituto de la sal

 

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