Herpes zóster

Herpes zóster
El herpes zóster, también conocido como culebrilla, es una infección viral que afecta a los nervios y la piel. Es causada por el virus de la varicela-zóster, el mismo virus que causa la varicela en los niños. Una vez que alguien se recupera de la varicela, el virus permanece en el cuerpo en estado latente en el sistema nervioso. En algunos casos, años o incluso décadas después, el virus puede reactivarse y causar herpes zóster.
Síntomas
El herpes zóster generalmente comienza con una sensación de hormigueo, picazón o dolor en un lado del cuerpo. Puede haber una erupción cutánea dolorosa, ampollas llenas de líquido, fiebre y fatiga. Los síntomas pueden durar de dos a cuatro semanas, aunque algunas personas pueden experimentar dolor durante meses o incluso años después de la infección.
Causas
La causa exacta de la reactivación del virus de la varicela-zóster no está clara, pero se cree que puede estar relacionada con un debilitamiento del sistema inmunológico debido a la edad, el estrés, ciertas enfermedades o medicamentos. El herpes zóster no se puede transmitir de persona a persona, pero alguien con herpes zóster puede transmitir el virus de la varicela-zóster a alguien que nunca ha tenido varicela o la vacuna contra la varicela.
Tipos
El herpes zóster se presenta en dos formas: herpes zóster y herpes zóster oftálmico. La mayoría de las personas tienen herpes zóster, que afecta a un lado del cuerpo o de la cara. El herpes zóster oftálmico es menos común y afecta el nervio que controla la sensación y el movimiento en el ojo.
Diagnóstico
El herpes zóster se diagnostica generalmente a través de la evaluación de los síntomas y la apariencia de la erupción. En algunos casos, se puede realizar una prueba de laboratorio para confirmar la presencia del virus de la varicela-zóster.
Tratamiento
El tratamiento del herpes zóster se centra en aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Los medicamentos antivirales, como el aciclovir, el valaciclovir y el famciclovir, pueden ayudar a reducir la duración y la gravedad de la infección si se toman dentro de las 72 horas posteriores a la aparición de los síntomas. Los analgésicos y los medicamentos para el dolor también pueden ser útiles. En algunos casos, puede ser necesaria la hospitalización.
Prevención
La mejor manera de prevenir el herpes zóster es vacunándose contra la varicela. La vacuna contra la varicela está disponible para niños y adultos y es altamente efectiva. También se recomienda la vacuna contra el herpes zóster para personas mayores de 50 años y personas con un sistema inmunológico debilitado. Además, se recomienda evitar el contacto cercano con personas con varicela o herpes zóster activo para reducir el riesgo de infección.
Factores de riesgo
Algunos factores que aumentan el riesgo de desarrollar herpes zóster incluyen:
Edad avanzada: el riesgo de herpes zóster aumenta con la edad.
Sistema inmunológico debilitado: las personas con un sistema inmunológico debilitado, como las personas con VIH/SIDA o que reciben tratamiento contra el cáncer, tienen un mayor riesgo de herpes zóster.
Estrés: el estrés puede debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de herpes zóster.
Antecedentes de varicela: las personas que han tenido varicela tienen un mayor riesgo de herpes zóster.
Tratamientos con corticosteroides: los corticosteroides pueden debilitar el sistema inmunológico y aumentar el riesgo de herpes zóster.
Complicaciones
En algunos casos, el herpes zóster puede provocar complicaciones. Algunas de las complicaciones más comunes incluyen:
Neuralgia posherpética: dolor persistente en el área afectada por el herpes zóster, que puede durar meses o incluso años después de la infección.
Infección: las ampollas pueden infectarse y requerir tratamiento adicional.
Pérdida de la visión: el herpes zóster oftálmico puede provocar pérdida de la visión si no se trata adecuadamente.
Problemas neurológicos: en raras ocasiones, el herpes zóster puede provocar problemas neurológicos, como inflamación del cerebro o la médula espinal.
Pronóstico
La mayoría de las personas se recupera completamente del herpes zóster sin complicaciones graves. Sin embargo, algunas personas pueden experimentar dolor persistente en el área afectada por meses o incluso años después de la infección. El pronóstico depende de muchos factores, como la edad y la salud general de la persona afectada, así como la rapidez con la que se diagnostica y trata la infección.
Conclusión
El herpes zóster es una enfermedad viral dolorosa que puede afectar a cualquier persona en cualquier momento. La vacunación contra la varicela es la mejor manera de prevenir el herpes zóster. Si se desarrolla herpes zóster, es importante buscar tratamiento lo antes posible para aliviar los síntomas y prevenir complicaciones. Aunque la mayoría de las personas se recupera completamente, algunas personas pueden experimentar dolor persistente durante meses o incluso años después de la infección. Si sospecha que tiene herpes zóster, hable con su médico para recibir tratamiento adecuado.
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