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]]>La inflamación de las amígdalas o amigdalitis es una infección –aguda, recurrente, o crónica– de las amígdalas palatinas, comúnmente conocidas como anginas. La amigdalitis aguda es una de las enfermedades más comunes en la infancia y en la mayoría de los casos aparece por un virus.
Síntomas
La amigdalitis afecta con mayor frecuencia a niños entre la edad preescolar y mediados de la adolescencia. Entre los signos y síntomas frecuentes de la amigdalitis, podemos enumerar los siguientes:
Amígdalas rojas e inflamadas
Parches o recubrimientos blancos o amarillos en las amígdalas
Dolor de garganta
Dificultad o dolor al tragar
Fiebre
Glándulas sensibles y dilatadas (ganglios linfáticos) en el cuello
Voz rasposa, apagada o ronca
Mal aliento
Dolor de estómago
Dolor o rigidez de nuca
Dolor de cabeza
En los niños pequeños que no son capaces de describir cómo se sienten, algunos de los síntomas de amigdalitis podrían ser los siguientes:
Babeo debido a dificultad o dolor al tragar
No querer comer
Agitación inusual
¿Cuáles son las causas de la amigdalitis?
La amigdalitis suele ser causada por un virus como los siguientes:
los adenovirus
el virus de la gripe
el virus Epstein-Barr (mononucleosis)
Las bacterias también pueden provocar amigdalitis. La más frecuente es el estreptococo del grupo A (faringoamigdalitis estreptocócica). En muy pocos casos, la amigdalitis puede ser causada por otra cosa que no sea una infección.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico de una amigdalitis suele ser clínico, según los síntomas y los hallazgos de la exploración, sin que muchas veces se realicen pruebas adicionales. Sin embargo, si existe sospecha de una infección por bacterias, siempre es aconsejable realizar pruebas microbiológicas adicionales que confirmen el diagnóstico En algunos servicios de urgencias existe un test rápido que se puede hacer recogiendo una muestra del exudado de las amígdalas (introduciendo un bastoncillo hasta la garganta para tomar una muestra). Un test positivo es muy fiable, por lo que no sería necesario confirmar la infección con un cultivo de garganta. Si la prueba es negativa y la sospecha clínica es alta, se debe iniciar el antibiótico y realizar un cultivo de garganta.
Tratamiento y medicación
El origen de la dolencia decide cómo tratar las anginas
Es básico saber si la causa de la amigdalitis es una infección bacteriana o vírica porque el tratamiento es diferente. Si la causa es un virus, no hay más remedio que esperar poco más de una semana para que los síntomas desaparezcan y haya curación. Durante este periodo únicamente se puede tratar de aliviar al enfermo y mejorar su situación. Es recomendable seguir unas pautas concretas:
– Dormir todo lo posible.
– Beber mucha agua y estar siempre hidratado. También ayuda tomar bebidas calientes (caldos, agua con miel y limón…)
– Utilizar el humidificador para evitar que el ambiente sea muy seco.
– Hacer baños de vapor y gárgaras.
– Si hay fiebre se debe administrar medicamentos que la controlen (paracetamol o ibuprofeno)
Si la causa es una infección bacteriana, el tratamiento consiste en tomar antibióticos durante unos diez días.
Hace años era usual recurrir a la cirugía para extirpar las amígdalas. Actualmente no es necesario y solo se recurre a esta técnica cuando la amigdalitis de origen bacteriano es muy frecuente y no responde correctamente al tratamiento con antibióticos.
¿Se puede prevenir o evitar la amigdalitis?
La amigdalitis no es contagiosa, pero las infecciones que la causan son contagiosas. Se propaga a través del contacto con otras personas. Puede evitar contagiarse y contagiar de la siguiente manera:
Lávese las manos con frecuencia.
No comparta comida y bebida con otros.
Evite el contacto cercano con personas que están enfermas.
Posibles complicaciones
Abscesos en amígdalas y zonas adyacentes de la garganta, que requiere cirugía para drenarlo.
Amigdalitis crónica, con dolores de garganta repetidos y amígdalas extremadamente aumentadas de tamaño como consecuencia de ataques repetidos.
Fiebre reumática, si la infección bacteriana es estreptocócica y no se trata con antibióticos, o si se suspenden los antibióticos antes de transcurridos 10 días.
¿Cuándo debo visitar la clínica?
Llame a su médico si se produce alguna de las siguientes situaciones.
Dolor de garganta, junto con dos de estas señales de infección bacteriana:
Fiebre
Cobertura blanca o amarilla sobre las amígdalas
Amígdalas hinchadas y sensibles
Ganglios linfáticos inflamados en el cuello
Salpullido
Dolor abdominal y dolor de cabeza
Dolor intenso
Grave dificultad para tragar
Dolor en un solo lado de la garganta
Amigdalitis o dolor de garganta que comienza después de estar expuesto a alguien que tiene faringitis estreptocócica.
Siete episodios de amigdalitis en 1 año a pesar del tratamiento.
Respiración por la boca persistente, ronquidos o una voz que suena muy nasal o atenuada.
Señales de deshidratación, como sequedad en la boca y en la lengua y orinar menos de lo normal.
No dude en llamarnos, no se arrepentirá
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]]>El estrés y la salud están estrechamente relacionados. Pero ¿qué es el estrés? El estrés es una respuesta a una amenaza o peligro percibidos. Hace mucho tiempo, cuando los seres humanos se dedicaban a la caza y a la recolección, nuestra respuesta al estrés se desencadenaba ante un peligro externo. Cuando se activaba este instinto, era la señal que el cuerpo recibía para liberar hormonas que nos permitían tener una reacción ingeniosa y un tiempo de respuesta rápido. Este instinto de luchar o escapar era vital para nuestra supervivencia.
Síntomas del estrés
Los síntomas físicos, pueden ser dolor de cabeza, de espalda, cansancio, sudoración, gastritis etc. Entre los síntomas sociológicos puede señalarse cuando una persona se le olvidan todas las cosas, se siente cansado, alterado, las relaciones con otras personas enmpiezan a fallar, se pelea con todo el mundo.
Cuando una persona se enfrenta a una situación de estrés el sueño es lo primero que se pierde (insomnio), tiene pesadillas, aumenta el apetito o por el contrario no le da hambre.
Una persona expuesta a situaciones de estrés constante tiene mucha probabilidad de desarrollar problemas de hipertensión
Alteraciones psicológicas y mentales:
Trastornos de ansiedad: los términos de ansiedad y estrés no son sinónimos, pero el estrés puede desencadenar una reacción de ansiedad, que consiste una emoción desagradable que surge ante esa amenaza, por la posibilidad de que implique un resultado negativo. La ansiedad no es completamente negativa y cumple también una función, como reacción emocional que pone en alerta al organismo y lo incita a activar sus mecanismos de defensa ante un conflicto. Se convierte en un problema para la salud si es excesiva o desproporcionada y comienza a alterar el estado psicofisiológico, el bienestar, el comportamiento y la vida diaria de la persona. En estos casos, se puede llegar a sufrir estos trastornos:
Ansiedad generalizada: se presentan síntomas muy intensos de ansiedad sin una causa real que los provoque y sin control por parte de la persona afectada.
Ataque de pánico: aparece repentinamente un miedo intenso acompañado de la sensación de pérdida de control por el incremento brusco de síntomas como dolor en el pecho, miedo a morir, mareo, temblor, sensación de falta de aire…
Fobia: el pánico intenso y angustioso que se siente ante algunas circunstancias o estímulos.
Trastorno obsesivo-compulsivo: ideas o pensamientos intrusos u obsesivos que la persona no puede controlar. Provocan una fuerte angustia que se trata de neutralizar con conductas repetitivas, que se convierten en rituales.
Estrés postraumático: se da cuando una situación traumática en la que la persona ha sufrido o podido sufrir un daño físico o psicológico extremo altera su vida personal y laboral.
Trastornos del estado de ánimo: los episodios de estrés prolongado suelen desencadenar trastornos como la depresión, que se caracteriza por sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad, vacío, desesperanza, pesimismo, culpa, irritabilidad e inquietud. Además, la depresión reduce la resistencia al estrés, por lo que ambos se potencian entre sí. Otros desórdenes mentales asociados a niveles elevados de ansiedad y estrés son: trastornos alimentarios –anorexia, bulimia-, trastorno bipolar, hipocondría o conductas perniciosas -consumo o adicción al alcohol tabaco o ansiolíticos-.
Trastornos psicofisiológicos: se somatizan las emociones negativas y se llegan a sufrir las alteraciones físicas vistas anteriormente sin una causa clara o definida: problemas musculares, cansancio, dolores de cabeza, hipertensión, eczemas…
Diagnóstico
La forma más generalizada para diagnosticar el estrés es mediante una exploración por parte de algún experto. Estos realizarán uno o varios cuestionarios que permitirán identificar los casos de pacientes que padecen estrés. Uno de los cuestionarios más empleados es la “escala de estrés percibido”, (diseñada para medir el grado de estrés en determinadas situaciones de la vida). También hay otros que valoran los sucesos vitales estresantes o las consecuencias emocionales que pueden presentar las personas que son sometidas a mucho estrés.
Tratamiento del estrés
Para poder hacer frente al estrés, es importante reconocer los síntomas y darse cuenta de que le está causando problemas. Hay varias maneras de reducir el impacto que el estrés puede tener en usted. Si no funcionan, su médico puede recomendarle otras opciones, como terapia cognitivo conductual (TCC) o medicamentos.
Ejercicio para el estrés
El ejercicio puede ser muy eficaz para aliviar el estrés y ayuda al su bienestar en general. Mejora su estado de ánimo, le da un sentido de logro y le ayuda a liberar el estrés diario. Las pruebas demuestran que la actividad física reduce el riesgo de depresión y mejora el sueño. Ayuda a reducir las hormonas del estrés y estimula la liberación de endorfinas en el cuerpo (las hormonas que le hacen sentir bien).
Puede incorporar el ejercicio a su rutina diaria. Una caminata vigorosa a la tienda, ir en bicicleta al trabajo o la jardinería pueden ayudar. El nivel de actividad física recomendado es de 150 minutos a la semana (dos horas y media) de ejercicio moderado (significa que su respiración sea más rápida, el ritmo cardíaco aumente y aumente el calor corporal) en sesiones de por lo menos 10 minutos. Esto puede conseguirlo con 30 minutos de ejercicio al menos cinco días a la semana.
Terapias de conversación
La terapia cognitivo conductual (TCC) es un tratamiento que analiza cómo las situaciones pueden conducir a pensamientos que tendrán un impacto en sus sentimientos y comportamiento. Su objetivo es cambiar su forma de pensar y de comportarse y le ayuda a afrontar pensamientos o sentimientos negativos.
La TCC puede ayudar a tratar muchos problemas, como dificultades para dormir, problemas en las relaciones personales, abuso en el consumo de drogas y alcohol, ansiedad y depresión. La terapia se centra en sus pensamientos, imágenes, creencias y actitudes (conocidos como procesos cognitivos) y cómo esto se relaciona con su comportamiento personal.
Medicamentos para el estrés
A veces, según la intensidad del estrés, su médico podría recetarle antidepresivos. Si bien los antidepresivos se usan principalmente para tratar la depresión, muchos de ellos pueden recetarse para otras afecciones, tales como distintas formas de ansiedad.
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]]>The post ¿Qué es la cirrosis hepática? appeared first on Clinica Familiar La Luz.
]]>Cirrosis hepática se refiere a la cicatrización del hígado que da como resultado una función hepática anormal como consecuencia de una lesión hepática crónica (de largo plazo). La cirrosis es una de las causas principales de enfermedad y muerte en los Estados Unidos. Aproximadamente 5.5 millones de personas (2% de la población de los EE.UU.) están afectados por la cirrosis. Esta enfermedad causa 26,000 muertes cada año y es la séptima causa principal de muerte en los Estados Unidos de adultos entre 25 y 64 años. Se espera que el número de personas afectadas por la cirrosis continuará aumentando en el futuro cercano.
El hígado es el órgano interno más grande y está implicado en muchas funciones metabólicas complejas esenciales para la vida. La sangre que sale del aparato digestivo (estómago, intestinos) pasa por el hígado de camino de vuelta al corazón. A continuación se enlistan algunas de las funciones principales del hígado:
El hígado extrae de la sangre los nutrientes absorbidos por el aparato digestivo y los procesa para su uso posterior.
Produce la bilis, que es transportada al aparato digestivo para ayudar a absorber las grasas y algunas vitaminas.
Elimina los medicamentos y productos tóxicos de desecho de la sangre, y los excreta en la bilis.
Produce proteínas de sangre del cuerpo, lo que incluye las proteínas implicadas en la función normal de coagulación de la sangre.
¿Cómo se hace el diagnóstico?
Generalmente se llega al diagnóstico:
Mediante la historia clínica y la exploración física.
Análisis de sangre exhaustivos.
Ecografía Abdominal
Fibroscan y/o Biopsia hepática junto con los datos de los análisis y la ecografía se puede deducir si la persona ha llegado al estadio de cirrosis.
¿Cómo se trata la cirrosis hepática?
Tratamiento de la cirrosis
La cirrosis como tal carece de tratamiento médico específico, dado que es irreversible. Se pueden tratar algunas de las enfermedades que la producen y evitar o retardar la evolución de una cirrosis en estadio inicial a las fases avanzadas.
Tratamientos dietéticos
Entre los dietéticos está la reducción de la sal, para prevenir la retención de líquidos, y la de proteínas (carnes, pescados) para la encefalopatía hepática. Como es necesaria una buena nutrición, la dieta debe ser siempre supervisada por el médico. A veces se necesitan suplementos de vitaminas y minerales.
Tratamientos farmacológicos
Entre los fármacos se usan, fundamentalmente, los diuréticos para tratar la retención de líquidos y los llamados beta-bloqueantes para prevenir las hemorragias digestivas. Pueden ser necesarios otros muchos fármacos para tratar las complicaciones, pero la mayor parte de ellos se usan fundamentalmente en el ámbito hospitalario.
El trasplante hepático
El tratamiento definitivo de la cirrosis es el trasplante hepático. Se realiza en los pacientes en que se estima una supervivencia menor de dos años, a consecuencia de esa enfermedad, y en los que no existe contraindicación para realizarlo por otros motivos.
Complicaciones
Las complicaciones de la cirrosis pueden incluir:
Presión sanguínea alta en las venas que alimentan el hígado (hipertensión portal). La cirrosis reduce la velocidad del flujo normal de la sangre a través del hígado, aumentando de esta manera la presión en la vena que trae sangre desde los intestinos y el bazo hasta el hígado.
Hinchazón en las piernas y el abdomen. El aumento de presión en la vena porta puede hacer que se acumule líquido en las piernas (edema) y el abdomen (ascitis). El edema y la ascitis también pueden ocurrir como resultado de la incapacidad del hígado para elaborar suficiente cantidad de determinadas proteínas de la sangre, como la albúmina.
Agrandamiento del bazo (esplenomegalia). La hipertensión portal también puede causar cambios e inflamación en el bazo y el atrapamiento de leucocitos y plaquetas. Una disminución de los leucocitos y las plaquetas en la sangre puede ser el primer signo de cirrosis.
Sangrado. La hipertensión portal puede hacer que la sangre se redireccione a venas más pequeñas. Fatigadas por la presión adicional, estas venas más pequeñas pueden explotar y causar un sangrado grave. La hipertensión portal puede causar el agrandamiento de las venas (várices) en el esófago (várices esofágicas) o en el estómago (várices gástricas) y conducir a un sangrado potencialmente fatal. Si el hígado no puede elaborar suficientes factores de coagulación, esto también puede contribuir al sangrado continuo.
Infecciones. Si tienes cirrosis, tu cuerpo puede tener dificultad para pelear contra las infecciones. La ascitis puede llevar a una peritonitis bacteriana, una infección seria.
Desnutrición. La cirrosis puede hacer que sea más difícil para el cuerpo procesar nutrientes, y esto causar debilidad y pérdida de peso.
Acumulación de toxinas en el cerebro (encefalopatía hepática). Un hígado dañado por la cirrosis no puede eliminar toxinas de la sangre tan bien como un hígado saludable. Estas toxinas luego pueden acumularse en el cerebro y causar confusión mental y dificultad para concentrarse. Con el tiempo, la encefalopatía hepática puede avanzar hasta provocar la ausencia de respuesta o un estado de coma.
Ictericia. La ictericia ocurre cuando el hígado enfermo no elimina de la sangre suficiente bilirrubina, un producto de desecho sanguíneo. La ictericia causa que la piel se ponga amarilla, los ojos, blancos y la orina, oscura.
Enfermedad ósea. Algunas personas con cirrosis pierden fuerza en los huesos y son más propensas a las fracturas.
Aumento del riesgo de padecer cáncer de hígado. Una gran proporción de las personas que padecen cáncer de hígado tienen cirrosis preexistente.
Cirrosis crónica reagudizada. Algunas personas terminan experimentando insuficiencia multiorgánica. Actualmente, los investigadores creen que esta es una complicación diferente de algunas personas con cirrosis pero no entienden por completo sus causas.
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]]>The post Gonorrea appeared first on Clinica Familiar La Luz.
]]>La gonorrea es una infección de transmisión sexual (ITS) ocasionada por la bacteria de Neisseria gonorrhoeae. Se presenta con más frecuencia en adolescentes entre 15 y 19 años de edad. La infección se contrae a través del contacto íntimo, incluyendo la relación sexual. Cuando se presenta en un niño después del período de recién nacido y antes de la pubertad, esta infección puede ser un síntoma abuso sexual.
Síntomas
Es posible que algunos hombres con gonorrea no presenten ningún síntoma. Sin embargo, los hombres que presentan síntomas pueden tener:
La mayoría de las mujeres con gonorrea no tienen síntomas. Incluso cuando tienen síntomas, por lo general, son leves y se pueden confundir con los síntomas de una infección vaginal o de la vejiga. Las mujeres con gonorrea corren el riesgo de tener complicaciones graves por la infección, aun cuando no presenten ningún síntoma.
Los síntomas en las mujeres pueden ser los siguientes:
Causas
La gonorrea es una enfermedad que se propaga por el contacto sexual, que en el caso de las mujeres embarazadas, puede causar un parto prematuro o infecciones en la sangre, en las articulaciones o en los ojos del recién nacido.
Las bacterias causantes de esta infección crecen en las zonas del cuerpo que se encuentran húmedas y cálidas. En las mujeres, estas bacterias se pueden localizar en el aparato reproductor o incluso en los ojos. Existe mayor probabilidad de contagio si:
No se usa condón en las relaciones sexuales, sobre todo, si se tienen múltiples compañeros sexuales.
Se mantienen relaciones sexuales con una persona contagiada.
Se consume alcohol o drogas en exceso (esto suele producirse en un número mínimo de casos).
Pruebas de detección de la gonorrea
A determinadas personas que no presentan síntomas se les realizan pruebas para detectar la gonorrea porque presentan características que hacen aumentar su riesgo de contraer la infección.
Por ejemplo, a las mujeres que no están embarazadas se les realizan si
Tienen 24 años o menos y son sexualmente activas
Han sufrido una enfermedad de transmisión sexual (ETS) anterior
Participar en actividades sexuales de riesgo (como tener muchas parejas sexuales, no usar preservativos con regularidad o ejercer la prostitución)
Tener una pareja sexual que participa en actividades sexuales de riesgo
¿Cómo se trata la gonorrea?
Los profesionales de la salud tratan la gonorrea con un antibiótico. Este se administra mediante una inyección que se pone en el consultorio del médico. Es importante volver a hacerse la prueba 3 meses después de finalizar el tratamiento para asegurarse de que la infección se ha curado (incluso, aunque no haya ningún síntoma).
También deben recibir tratamiento todas las parejas sexuales de los últimos dos meses, aunque no presenten ningún síntoma de gonorrea.
Las personas pueden volver a contraer la gonorrea si:
Sus parejas no se tratan con el antibiótico que cura esta infección
Se tratan pero después mantienen relaciones sexuales con otra persona que tiene gonorrea
Complicaciones
La gonorrea no tratada puede producir complicaciones graves, p. ej.:
Infertilidad en mujeres. La gonorrea puede propagarse al útero y a las trompas de Falopio, y así producir enfermedad inflamatoria pélvica (EIP). La enfermedad inflamatoria pélvica puede causar cicatrización de las trompas, mayor riesgo de complicaciones en el embarazo e infertilidad. La enfermedad inflamatoria pélvica requiere tratamiento inmediato.
Infertilidad en los hombres. La gonorrea puede causar la inflamación (epididimitis) de un pequeño tubo enrollado en la parte posterior de los testículos donde se encuentran los conductos espermáticos (epidídimo) se inflame. La epididimitis no tratada puede producir infertilidad.
Infección que se propaga a las articulaciones y otras áreas del cuerpo. La bacteria que causa la gonorrea puede propagarse a través del torrente sanguíneo e infectar otras partes del cuerpo, incluidas las articulaciones. Fiebre, sarpullido, llagas en la piel, dolor articular, hinchazón y rigidez son algunos de los resultados posibles.
Mayor riesgo de contraer el VIH/SIDA. Padecer gonorrea te hace más susceptible a la infección con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus que lleva al SIDA. Las personas que tienen tanto gonorrea como VIH pueden transmitir ambas enfermedades más fácilmente a sus parejas.
Complicaciones en los bebés. Los bebés que contraen gonorrea de sus madres durante el parto pueden r ceguera, llagas en el cuero cabelludo e infecciones.
Considera la posibilidad de hacerte exámenes de detección de gonorrea con regularidad. Se recomiendan exámenes de detección anuales para las mujeres sexualmente activas menores de 25 años y para las mujeres mayores con mayor riesgo de infección. Esto incluye a las mujeres que tienen una nueva pareja sexual, más de una pareja sexual, una pareja sexual que tenga otras parejas, o una pareja sexual que tiene una infección de transmisión sexual.
¿Qué se puede hacer para prevenir la diseminación de la gonorrea?
Se deben tener relaciones sexuales de manera responsable.
Limite la cantidad de compañeros sexuales.
Utilice un condón masculino o femenino.
Si usted piensa que puede estar infectado(a) o haber estado expuesto(a), evite todo contacto sexual y acuda a una clínica de enfermedades de transmisión sexual (ETS), a un hospital o visite a su médico.
Notifique a todos sus contactos sexuales de inmediato para que puedan ser examinados y tratados por un médico.
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]]>The post Gastritis appeared first on Clinica Familiar La Luz.
]]>La gastritis es un término general para un grupo de enfermedades con un punto en común: la inflamación del revestimiento del estómago. La inflamación de la gastritis generalmente se produce por la misma infección bacteriana que provoca la mayoría de las úlceras estomacales. El uso frecuente de determinados analgésicos y beber demasiado alcohol también pueden contribuir a la gastritis.
Síntomas
Gastritis aguda
La gastritis, por lo general, no causa síntomas. Cuando se presentan, varían dependiendo de la causa y pueden consistir en dolor o malestar, o en náuseas o vómitos, problemas que con frecuencia se conocen como indigestión (dispepsia).
Gastritis crónica
Las náuseas y los vómitos intermitentes pueden ser el resultado de formas más severas de gastritis, como por ejemplo la gastritis erosiva y la gastritis por radiación.
Puede aparecer indigestión, especialmente en la gastritis erosiva, la gastritis por radiación, la gastritis por postgastrectomía y la gastritis atrófica. También puede producirse dispepsia muy leve en la gastritis aguda por estrés.
Causas
Las causas más comunes de gastritis son:
Ciertos medicamentos, como ácido acetilsalicílico (aspirin), ibuprofeno o naproxeno y otros fármacos similares
Consumo excesivo de alcohol
Infección del estómago con una bacteria llamada Helicobacter pylori
Las causas menos comunes son:
Trastornos autoinmunitarios (como anemia perniciosa)
Reflujo de bilis hacia el estómago (reflujo biliar)
Consumo de cocaína
Ingerir o beber sustancias cáusticas o corrosivas (como venenos)
Estrés extremo
Infección viral, como citomegalovirus y el virus del herpes simple (ocurre con más frecuencia en personas con un sistema inmunitario débil)
Tipos
La gastritis se puede clasificar según la duración de la patología y según sus síntomas y consecuencias. Según la duración, la gastritis puede ser:
Gastritis aguda: Una gastritis es aguda cuando dura algunos días y desaparece cuando lo hace el agente causante. La gastritis aguda suele estar causada por el consumo prolongado de algunos fármacos, como el ibuprofeno, la ingesta excesiva de alcohol o el estrés.
Gastritis crónica: Se produce cuando la enfermedad dura meses o incluso años. La principal causa de la gastritis crónica es la infección por la bacteria Helicobacter pylori. También puede deberse a una alcalinización del pH del estómago que se origina por el reflujo biliar.
Según la sintomatología y las consecuencias que pueda acarrear, la gastritis también se puede clasificar en:
Gastritis erosiva: Se produce cuando se origina una ulceración en la mucosa del estómago, debido a la debilidad de las mucosas que las protegen, que dejan pasar los ácidos. Tiene una gran relación con el abuso de tabaco y alcohol. Las erosiones pueden llegar a producir sangrado.
Gastritis atrófica: En este caso la capa protectora del estómago resulta afectada, incrementando el riesgo de sufrir cáncer de estómago. La causa más común de afectación de esta capa es la presencia de la bacteria Helicobacter pylori. La gastritis atrófica presenta otro tipo de síntomas, además de los comunes, como anemia, déficit de alguna vitamina o mala absorción de los nutrientes durante la digestión.
Diagnóstico
Entre las pruebas y exámenes que se pueden realizar para detectar una gastritis se encuentra el análisis de sangre, con el objetivo de analizar el nivel de glóbulos rojos y detectar una posible anemia que puede derivar en un debilitamiento del revestimiento del estómago.
La gastroscopia permite comprobar el interior del estómago y el estado de las mucosas.
El análisis de heces sirve para verificar si hay sangrado, que puede ser un signo de hemorragia digestiva causada por gastritis, y también para detectar la presencia de la bacteria Helicobacter pylori.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa específica:
Las gastritis crónicas asintomáticas no requieren tratamiento. En los pacientes sintomáticos se debe de individualizar el tratamiento.
En caso de que exista gastritis crónica antral asociada a Helicobacter pylori y se decida erradicarlo, disponemos de varias pautas, siendo la más frecuentemente utilizada la asociación de inhibidores de la bomba de protones, amoxicilina y claritromicina durante 7 ó 10 días.
Si existe anemia por niveles bajos de hierro, se indicará hierro para restablecer los depósitos. En las atrofias gástricas con niveles bajos de vitamina B12, se administrará esta vitamina de forma periódica.
Existen algunas normas dietéticas que mejoran los síntomas de estos pacientes, como evitar las grasas, salsas, picantes, especias…, así como realizar cinco tomas alimenticias diarias aunque de menor cantidad.
Factores de riesgo
Los factores que aumentan el riesgo de tener gastritis incluyen:
Infección bacteriana. Si bien la infección por Helicobacter pylori es una de las infecciones más frecuentes en seres humanos a nivel mundial, solo algunas personas infectadas desarrollan gastritis u otros trastornos del sistema digestivo superior. Los médicos consideran que la vulnerabilidad a la bacteria podría heredarse o podría tener origen en factores de estilo de vida, como el tabaquismo y la alimentación.
Uso frecuente de analgésicos. Los analgésicos comunes — como la aspirina, el ibuprofeno (Advil, Motrin IB, otros) y el naproxeno (Aleve, Anaprox) — pueden provocar tanto gastritis aguda como gastritis crónica. El uso regular de estos analgésicos, o tomarlos en cantidad excesiva, puede reducir una sustancia clave que ayuda a preservar el revestimiento protector del estómago.
Edad avanzada. Los adultos mayores tienen mayor riesgo de padecer gastritis porque el revestimiento del estómago tiende a volverse más delgado con la edad, y porque tienen más probabilidades que las personas más jóvenes de tener infección por H. pylori, o de tener trastornos autoinmunitarios.
Consumo excesivo de alcohol El alcohol puede irritar y corroer el revestimiento estomacal, lo que hace que el estómago sea más vulnerable a los jugos digestivos. El consumo excesivo de alcohol tiene más probabilidades de causar gastritis aguda.
Estrés. El estrés intenso debido a una cirugía importante, una lesión, quemaduras o infecciones graves puede provocar gastritis aguda.
Tu propio cuerpo ataca las células del estómago. La llamada gastritis autoinmunitaria ocurre cuando el cuerpo ataca las células que forman el revestimiento del estómago. Esta reacción puede deteriorar la barrera de protección del estómago.
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]]>The post ¿Qué es la fibromialgia? appeared first on Clinica Familiar La Luz.
]]>La fibromialgia es una enfermedad crónica que se caracteriza por dolor musculoesquelético generalizado que puede afectar a distintos puntos del cuerpo, principalmente el cuello, los hombros, la zona lumbar y las caderas, las extremidades y el pecho. Este dolor, que en ocasiones se percibe como un ardor o quemazón, no está causado por una enfermedad articular ni por lesiones específicas en músculos, tendones o ligamentos.
¿Cuáles son los síntomas de la fibromialgia?
Los síntomas comunes de la fibromialgia incluyen:
Causas
Las personas con fibromialgia parecen tener una mayor sensibilidad al dolor. Es decir, las áreas en su cerebro que procesan el dolor interpretan las sensaciones dolorosas como más intensas, a diferencia de lo que parece ocurrir en personas que no tienen fibromialgia. Habitualmente, se desconoce la causa de la fibromialgia. Sin embargo, ciertas circunstancias contribuyen al desarrollo la enfermedad, Entre las que se incluyen deficiencias en el sueño, esfuerzos excesivos repetidos o un traumatismo. El estrés mental también puede contribuir. Sin embargo, el estrés de por sí no es el problema; es más probable que el problema sea la forma como las personas reaccionan ante el estrés.
Diagnóstico
El diagnóstico del proceso no es sencillo ya que viene definido por los datos de la historia clínica y los hallazgos exploratorios, pero no se dispone de ninguna prueba de laboratorio que le defina. De hecho las múltiples pruebas que se usan en clínica para valorar inflamación de algún órgano (aumento de leucocitos o la velocidad de sedimentación) son en ellos normales. Se han hallado muchas alteraciones pero poco específicas como: cambios en las ondas del electroencefalograma, de la relación entre los linfocitos colaboradores y supresores de la sangre (CD4/CD8), en los niveles de la hormona de crecimiento, substancia P, disminución del cortisol o disminución del riego cerebral por técnica de SPECT. Y normalizar estas alteraciones no les mejora y no se usan para el diagnóstico de la enfermedad. Se ha postulado que los enfermos padecen una alteración nerviosa en la percepción del dolor que algunos relacionan con trastornos del sueño (fase 4) y debidos a tener niveles de serotonina bajos. Sus molestias pueden confundirse con otras enfermedades funcionales como la depresión o alteraciones metabólicas, hipotiroidismo, polimialgia reumática, polimiositis, etc.y a veces se asemejan a la astenia crónica, o aparece tras ellas. Son muy frecuentes las alteraciones psicológicas: un tercio sufre depresión, otros ansiedad, somatizaciones, hipocondriasis.
Tratamiento
La enfermedad no tiene curación definitiva. El objetivo del tratamiento es mejorar el dolor y tratar los síntomas acompañantes, para conseguir una gran mejoría en la calidad de vida de estos pacientes.
Es importante conocer la naturaleza de la enfermedad y cuales son los factores desencadenantes de brotes, realizar tratamiento de las alteraciones psicológicas asociadas si las hay (ansiedad y depresión) y ejercicio físico suave diariamente.
Es importante establecer las mejores condiciones para un sueño reparador. Tener una cama no excesivamente blanda ni excesivamente dura, así como una almohada baja. Evitar la ingesta de sustancias y bebidas estimulantes, las temperaturas extremas y los ruidos y luces.
Los analgésicos disminuyen de manera parcial el dolor y sólo los debe tomar si su médico se lo indica. Otros grupos de medicamentos utilizados son los relajantes musculares que deben tomarse en tandas cortas y algunos fármacos antidepresivos que aumentan los niveles de serotonina y que mejoran los síntomas de la fibromialgia, pero todos ellos deben suministrarse bajo prescripción médica.
Factores de riesgo
Los factores de riesgo de la fibromialgia son los siguientes:
El sexo La fibromialgia se diagnostica con más frecuencia en las mujeres que en los hombres.
Antecedentes familiares. Es más probable que sufras de fibromialgia si uno de tus padres o hermanos también tiene la afección.
Otros trastornos. Si tienes osteoartritis, artritis reumatoide o lupus, es más probable que tengas fibromialgia.
Complicaciones
El dolor, la fatiga y la mala calidad del sueño asociados con la fibromialgia pueden afectar tu capacidad para desenvolverte en tu casa o en el trabajo. La frustración de lidiar con una enfermedad que muchas veces se malinterpreta también puede causar depresión y ansiedad relacionada con la salud.
Nuestra máxima prioridad: Ofrecerle atención médica de alta calidad y buena educación en salud; todo con un trato personal y con mucho amor.
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]]>La encefalitis es una inflamación del cerebro. Esta inflamación puede causar síntomas como confusión, fiebre, dolor de cabeza intenso y cuello rígido. A veces provoca síntomas como convulsiones y cambios de personalidad. También puede causar problemas a largo plazo, como problemas del habla o de la memoria.
Síntomas
Los síntomas más frecuentes son:
La fiebre o febrícula en el 75 por ciento, seguido de convulsiones en sólo dos tercios de los pacientes con encefalitis confirmada.
Dolor de cabeza.
Apatía.
Otros síntomas pueden ser:
Confusión.
Somnolencia.
Vómitos.
Rigidez en el cuello y la espalda.
Sensibilidad a la luz.
Movimientos descoordinados.
En los casos más graves, los pacientes pueden tener:
Problemas con el habla y la audición.
Alucinaciones.
Debilidad muscular.
Pérdida de la memoria.
Pérdida de la conciencia.
Parálisis parcial en los brazos y las piernas.
Deterioro del juicio.
Causas
La encefalitis es una enfermedad poco común. Se presenta casi siempre en el primer año de vida y disminuye con la edad. Las personas muy jóvenes y los adultos mayores son más propensos a presentar un caso grave.
La encefalitis suele ser causada por un virus. Muchos tipos de virus la pueden provocar. La exposición puede suceder a través de:
Inhalación de las gotitas de la nariz, boca o garganta de una persona infectada
Alimentos o bebidas contaminados
Picaduras de mosquitos, garrapatas y otros insectos
Contacto con la piel
Los diferentes virus se presentan en diferentes lugares. Muchos casos suceden en una temporada en particular.
La encefalitis causada por el virus del herpes simple es la causa principal de los casos más graves en todas las edades, incluso en los recién nacidos.
¿Quién puede desarrollar una encefalitis?
La encefalitis es una enfermedad muy poco frecuente. La mayoría de los casos se dan en niños, ancianos y otras personas con sistemas inmunitarios debilitados (debido al VIH/SIDA, el cáncer, etc.).
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) registran cada año varios miles de casos de encefalitis en EE.UU. Muchos expertos en salud creen que hay muchos más casos que no se registran porque los síntomas varían y pueden ser leves.
Puesto que la encefalitis puede seguir o acompañar a enfermedades virales comunes, pueden aparecer signos y síntomas propios de estas enfermedades antes de la encefalitis propiamente dicha. Pero lo más frecuente es que la encefalitis aparezca sin previo aviso.
Diagnóstico
Resonancia magnética nuclear (RMN)
Punción lumbar
Los médicos sospechan de encefalitis basándose en los síntomas, especialmente si se da en un periodo de epidemia. Por lo general, se procede a obtener una imagen por resonancia magnética nuclear y se lleva a cabo una punción lumbar.
Algunas veces, la RMN puede detectar anomalías en ciertas áreas del cerebro. Estas anomalías pueden ayudar a confirmar el diagnóstico de encefalitis y/o sugerir qué virus la está causando. Si no se dispone de resonancia magnética nuclear, se realiza una tomografía computarizada (TC). La RMN y la TC pueden ayudar a los médicos a descartar trastornos que pueden causar síntomas similares (como un accidente cerebrovascular y un tumor cerebral). Estas pruebas también pueden detectar problemas que pueden hacer que la punción lumbar sea peligrosa.
Se realiza una punción lumbar para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo, que fluye a través de los tejidos (meninges) que cubren el encéfalo y la médula espinal. Normalmente, el líquido cefalorraquídeo contiene muy pocos glóbulos blancos (leucocitos), pero cuando se inflaman el encéfalo y las meninges, aumenta el número de glóbulos blancos en dicho líquido.
Para identificar el virus de la encefalitis, se obtienen muestras de sangre y líquido cefalorraquídeo y se analizan en busca de anticuerpos del virus durante la enfermedad y, más tarde, durante la recuperación. A veces se utilizan técnicas para cultivar virus en líquido cefalorraquídeo de modo que puedan ser identificados más fácilmente. Algunos enterovirus (como los que pueden causar enfermedades similares a la polio) pueden cultivarse, al contrario que la mayoría de los demás virus.
Tratamiento
El tratamiento de la encefalitis leve suele consistir en lo siguiente:
Reposo en cama
Mucho líquido
Antiinflamatorios, como el acetaminofén (como Tylenol), ibuprofeno (como Advil, Motrin IB) y naproxeno sódico (Aleve), para aliviar los dolores de cabeza y la fiebre
Medicamentos antivirales
La encefalitis causada por determinados virus suele requerir un tratamiento antiviral.
Los medicamentos antivirales que se utilizan comúnmente para tratar la encefalitis incluyen:
Aciclovir (Zovirax)
Ganciclovir (Cytovene)
Foscarnet (Foscavir)
Algunos virus, como los que se contagian por medio de insectos, no responden a estos tratamientos. Pero, como es posible que el virus específico no logre ser identificado rápidamente o en ningún momento, los médicos suelen recomendar el tratamiento inmediato con aciclovir. El aciclovir puede ser eficaz contra el virus del herpes simple, que si no se trata de inmediato, puede generar complicaciones importantes.
Terapia de seguimiento
Si padeces complicaciones de la encefalitis, es posible que necesites tratamientos adicionales, como los siguientes:
Fisioterapia para mejorar la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio, la coordinación motora y la movilidad
Terapia ocupacional para perfeccionar las habilidades cotidianas y utilizar productos de adaptación que facilitan las actividades diarias
Terapia del habla para aprender nuevamente a controlar y coordinar los músculos para hablar
Psicoterapia para adquirir estrategias de afrontamiento y nuevas habilidades de conducta para mejorar los trastornos del estado de ánimo o enfrentar los cambios de personalidad
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]]>Se trata de una enfermedad bastante común. Normalmente, la incidencia aumenta después de los 20 años y es máxima entre los 40 y los 60, especialmente en los hombres. En las mujeres, también se produce un segundo pico de incidencia a partir de los 60 años.
Síntomas
Los cálculos, especialmente los minúsculos, pueden ser asintomáticos. Los cálculos de la vejiga pueden causar dolor en la parte inferior del abdomen. Los que obstruyen el uréter, la pelvis renal o cualquiera de los conductos de evacuación del riñón, producen dolor de espalda o un cólico renal. El cólico renal se caracteriza por un dolor insoportable e intermitente, que suele localizarse en la zona entre las costillas y la cadera, que se extiende por el abdomen y con frecuencia hasta la región de los genitales. El dolor tiende a producirse en oleadas, aumentando gradualmente hasta su máxima intensidad, para luego desaparecer en un periodo de 20 a 60 minutos. El dolor se irradia a la parte baja del abdomen, hacia la ingle y los testículos o la vulva.
Otros síntomas incluyen náuseas y vómitos, desazón, sudoración y presencia de sangre, de un cálculo o de un fragmento de cálculo en la orina. La persona puede sentir la necesidad imperiosa de orinar con frecuencia, en especial cuando el cálculo desciende por el uréter. Escalofríos, fiebre, ardor o dolor al orinar, orina turbia y maloliente, además de hinchazón abdominal en algunas ocasiones.
Causas
Los cálculos renales, a menudo, no tienen una sola causa definida, aunque diversos factores pueden aumentar el riesgo de presentarlos.
Los cálculos renales se producen cuando la cantidad de sustancias que forman cristales, como el calcio, el oxalato y el ácido úrico, en la orina es mayor de la que pueden diluir los líquidos presentes en esta. Al mismo tiempo, la orina puede carecer de sustancias que impidan que los cristales se adhieran unos a otros, lo que crea un entorno ideal para la formación de cálculos renales.
Diagnóstico
Si su hijo siente un dolor en el flanco o presenta sangre en la orina o cualquier otro síntoma de tener cálculos renales, consulte a un médico lo antes posible. Si su hijo siente dolor y tiene nauseas, vómitos, fiebre, escalofríos o problemas para orinar, solicite atención médica de inmediato en un clínica de urgencias o sala de emergencias de un hospital.
Para diagnosticar cálculos renales, el médico preguntará sobre los síntomas y su duración, la alimentación de su hijo, factores que puedan causar deshidratación, cualquier antecedente familiar de cálculos renales o de cualquier enfermedad o afección que pueda afectar los riñones o el tracto urinario.
Hará un examen médico y seguramente ordenará un análisis de sangre, de orina o de funciones renales para determinar la presencia de cálculos renales. Suelen emplearse exámenes por imagen (como la ecografía, la radiografía o la tomografía computarizada) para observar mejor los riñones. Si existen cálculos, los exámenes por imagen pueden revelar su tamaño y ubicación precisa, lo cual permitirá al médico elegir el tratamiento más adecuado.
Prevención
En una persona que ha eliminado un cálculo de calcio por primera vez, la probabilidad de formación de otro es de aproximadamente el 15% dentro de 1 año, el 40% en 5 años y el 80% a los 10 años. Las medidas necesarias para prevenir la formación de nuevos cálculos varían según la composición de los ya existentes.
Es recomendable beber grandes cantidades de líquidos (8 a 10 vasos de 300 mL al día) para prevenir todo tipo de cálculos. Otras medidas preventivas dependen en parte del tipo de cálculo.
Cálculos de calcio
Las personas con cálculos de calcio tienen un trastorno llamado hipercalciuria, en el cual el exceso de calcio se excreta en la orina. Para estas personas, tomar medidas que reduzcan la cantidad de calcio en la orina puede ayudar a evitar la formación de nuevos cálculos; una de estas medidas consiste en seguir una alimentación baja en contenido de sodio y alta en potasio. La ingesta de calcio debe estar próxima a los valores normales (de 1000 a 1500 mg diarios, alrededor de 2 o 3 raciones de productos lácteos al día). El riesgo de formación de un nuevo cálculo es en realidad mayor si la dieta contiene muy poco calcio, así que no debe tratarse de eliminar el calcio de la dieta. Sin embargo, las personas afectadas deberían evitar las fuentes de exceso de calcio, tales como los antiácidos que contienen calcio.
Los diuréticos tiacídicos como la clortalidona o la indapamida también reducen la concentración de calcio en la orina de las personas afectadas. Tomar citrato de potasio ayuda a corregir el bajo nivel de citrato en la orina, una sustancia que inhibe la formación de cálculos de calcio. La restricción de proteína animal en la dieta puede ayudar a reducir el calcio en la orina y el riesgo de formación de cálculos en muchas personas con cálculos de calcio.
Factores de riesgo de los cálculos renales
Existen muchos factores de riesgo para la formación de cálculos renales. Algunos de los más comunes son:
Tendencia familiar a la formación de cálculos.
Alimentos con alto contenido de sal, carne y alimentos procesados, y baja en frutas y verduras.
Baja producción de orina por no beber suficientes líquidos.
Otros factores de riesgo incluyen:
Afecciones hereditarias específicas (hiperoxaluria, cistinuria).
Ciertos medicamentos como el fármaco anticonvulsivo topiramato, por ejemplo, o el medicamento para la presión arterial, frosemida, que elimina el agua del cuerpo.
Bloqueo del flujo de orina.
Infección renal.
Insuficiente actividad física, como cuando se usa un yeso después de una cirugía. Esto puede hacer que el calcio salga de los huesos y se acumule en las vías urinarias lo que contribuye a la formación de cálculos.
Enfermedad intestinal.
Cirugía para bajar de peso.
Cambios en el estilo de vida
Cosas que puedes hacer para reducir el riesgo de cálculos renales:
Bebe agua todo el día. En el caso de las personas con antecedentes de cálculos renales, los médicos suelen recomendar que beban suficientes líquidos para eliminar unos 2,1 cuartos de galón (2 litros) de orina al día. Tu médico puede pedirte que midas la cantidad de orina que eliminas para asegurarse de que bebes suficiente agua.
Si vives en un lugar de clima caluroso y seco, o si haces ejercicios con frecuencia, tal vez tengas que beber más cantidad de agua para producir suficiente orina. Si la orina es clara y transparente, es probable que estés tomando la cantidad suficiente de agua.
Consume menos alimentos ricos en oxalatos. Si tienes tendencia a formar cálculos de oxalato de calcio, tu médico puede recomendarte que reduzcas los alimentos ricos en oxalatos. Entre ellos se encuentran el ruibarbo, la remolacha, el quimbombó, las espinacas, la acelga suiza, las batatas, los frutos secos, el té, el chocolate, la pimienta negra y los productos de soja.
Elige una dieta con bajo contenido de sal y proteínas animales. Reduce la cantidad de sal que comes y elige fuentes de proteína no animales, como las legumbres. Considera usar un sustituto de la sal
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