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]]>Es una afección cutánea que causa la formación de granos o “barros”. Pueden aparecer comedones cerrados, espinillas negras y parches rojos e inflamados de la piel (como quistes).
¿Qué tipos de acné hay?
El acné causa varios tipos de lesiones o granos, entre ellos:
los que permanecen debajo de la piel y producen un bulto blanco (que se conocen como espinillas blancas o comedones cerrados);
los que llegan a la superficie de la piel y se abren (puntos negros o comedones abiertos);
los que aparecen como pequeñas protuberancias rosadas en la piel y pueden ser sensibles al tacto;
los que están cubiertos de lesiones blancas o amarillas llenas de pus, cuya base puede ser roja;
los que son lesiones sólidas grandes y dolorosas que se encuentran muy profundo dentro de la piel;
los que causan lesiones profundas, dolorosas y llenas de pus.
Síntomas
La mayor parte del acné aparece en la cara, pero también es frecuente en el cuello, los hombros, la espalda y la parte superior del tórax. Generalmente, el uso de esteroides anabolizantes causa acné en los hombros y la parte superior de la espalda.
Hay tres niveles de gravedad del acné:
Acné leve
Acné moderado
Acné grave
Sin embargo, incluso el acné moderado puede ser angustioso, sobre todo en los adolescentes, para quienes cada grano representa un desafío estético.
Causas
El tipo de acné que tienen muchos adolescentes se llama acné vulgaris (el significado “vulgaris” no es tan negativo como parece, significa “del tipo más frecuente”). Suele aparecer en la cara, el cuello, los hombros, la parte superior de la espalda y el pecho.
Los folículos capilares de la piel (o poros) contienen glándulas sebáceas. Estas glándulas producen sebo, que es la grasa que lubrica el pelo y la piel. La mayor parte del tiempo, las glándulas sebáceas fabrican la cantidad adecuada de sebo. Pero conforme el cuerpo empieza a madurar, las hormonas estimulan a las glándulas sebáceas para que fabriquen más sebo y estas pueden volverse hiperactivas. Si hay un exceso de sebo y demasiadas células dérmicas muertas, los poros se obstruyen. Entonces, las bacterias (especialmente las de la especie Propionibacterium acnes) pueden quedar atrapadas dentro de los poros y reproducirse, haciendo que la piel se hinche y enrojezca: el comienzo del acné.
Si un poro se obstruye y se cierra, pero sobresale en la superficie de la piel, se denomina punto blanco. Si un poro se obstruye, pero permanece abierto, la capa superior puede oscurecerse, en cuyo caso se denomina espinilla o punto negro. A veces la pared del poro se abre, permitiendo que el sebo, las bacterias y las células de piel muertas se abran paso bajo la piel y se formen granos rojos (a veces los granos tienen la punta llena de pus, debido a la reacción del cuerpo ante la infección bacteriana).
Los poros obstruidos que se abren a un nivel muy profundo de la piel pueden dar lugar a nódulos, que son bultos infectados o quistes de mayor tamaño que los granos y que pueden ser dolorosos. A veces, los quistes de gran tamaño que parecen acné pueden ser forúnculos provocados por infecciones de estafilococos.
Tratamiento
Medidas que usted puede tomar para aliviar el acné:
Limpie la piel delicadamente con un jabón suave que no cause resequedad (como Dove, Neutrogena, Cetaphil, CeraVe o Basics).
Busque fórmulas no comedogénicas o a base agua para los cosméticos y las cremas para la piel. (Los productos no comedogénicos se han sometido a pruebas que comprobaron que no obstruyen los poros ni causan acné).
Retire toda la suciedad o maquillaje. Lávese una o dos veces al día, incluso después del ejercicio.
Evite restregar y lavar la piel en forma repetitiva.
Lave el cabello con champú diariamente, en especial si es grasoso.
Péinese o lleve el cabello hacia atrás para mantenerlo fuera de la cara.
¿Qué factores influyen en la aparición del acné?
Existen múltiples factores que influyen en la aparición del acné, pero también existen mitos sobre determinados aspectos que no tienen una base científica que lo confirme.
Así, podemos decir que existe evidencia científica que confirma la relación del acné con:
Cierta predisposición genética.
La raza negra. (Las personas de esta raza tiene más tendencia a padecerlo).
Factores fisiológicos, como el ciclo menstrual y el embarazo, que pueden influir en su aparición.
El estrés, que juega también un papel importante.
El uso de ciertos cosméticos que no sean elaborados como “libres de grasa” pueden hacer persistir el acné en pacientes postadolescentes y hacer fracasar cualquier tratamiento.
Ciertos medicamentos como corticoides, algunos antidepresivos y tratamientos de la epilepsia, derivados de la vitamina B.
Por otro lado, también hay determinados factores que popularmente se han relacionado con el acné, pero que en realidad que no tienen una clara evidencia científica. Son los siguientes:
Algunos alimentos como el chocolate, los frutos secos, embutidos, el contenido calórico de la dieta, el yodo o el flúor. La relación entre estos productos y las lesiones de acné no ha podido ser nunca demostrada científicamente.
El clima. También resulta un factor controvertido: si bien la mayoría de los pacientes mejoran durante el verano, otros pueden empeorar para acabar padeciendo el llamado acné solaris o aestivalis.
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]]>La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa (azúcar) de la sangre están muy altos. La glucosa proviene de los alimentos que consume. La insulina es una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía.
¿Cómo aparece la diabetes?
Para comprender mejor el concepto de diabetes tenemos que explicar más extensamente qué son la glucosa y la insulina:
Glucosa: Es una forma de azúcar que constituye la principal fuente de energía para el cuerpo humano y que se obtiene a través de los alimentos. Cuando llegan al tubo digestivo, los alimentos contienen básicamente hidratos de carbono, grasas y proteínas; estos hidratos de carbono son los que dan lugar a la glucosa.
Insulina: Es una hormona que se encarga de recoger la glucosa y almacenarla en el hígado, los músculos y el tejido adiposo. Para entrar en las células, la glucosa necesita de la insulina que se produce en el páncreas cuando se comen alimentos que contienen hidratos de carbono.
Los síntomas de la diabetes
Quizás usted recuerde que tenía mucha sed y ganas de orinar antes de saber que tenía diabetes. Otros síntomas de la diabetes incluyen:
Hambre constante.
Cansancio.
Piel reseca.
Infecciones frecuentes.
Algunas personas notan una pérdida de peso. Se sienten enfermas, vomitan, o les da dolor de estómago.
¿Cómo se diagnostica la diabetes?
Existen actualmente cuatro formas clínicas de diagnosticar la diabetes mellitus:
La aparición de síntomas de hiperglucemia y una analítica pueden confirmar niveles de glucosa iguales o mayores a 200 mg/dl.
Una analítica en ayunas detecta niveles de glucosa en sangre iguales o superiores a 126 mg/dl. Para que la medición sea correcta, no se puede ingerir ningún alimento calórico 8 horas antes de la analítica.
Realizando un test de sobrecarga oral a la glucosa, consistente en tomar 75 g de glucosa diluida en agua y permanecer en reposo durante las dos horas siguientes. A continuación, se miden las cifras de glucosa y se comparan con las tomadas antes de la prueba. Unas cifras iguales o superiores a 200 mg/dl confirmarían el diagnóstico de diabetes.
Mediante una analítica especial que nos dice cómo han estado los niveles de glucosa en la sangre en los últimos 3 meses que se llama hemoglobina glicosilada (Hb1Ac), y que si es igual o superior a 6,5% el diagnóstico de diabetes está establecido.
Tipos de diabetes
Tipo 1: En personas con diabetes tipo 1 el páncreas no produce su propia insulina. A estas personas normalmente la enfermedad se les presenta en la infancia o adolescencia. Necesitan inyecciones de insulina para poder vivir. Se puede controlar la diabetes tipo 1 manteniendo un equilibrio entre la comida, la actividad física y el uso apropiado de las inyecciones de insulina.
Tipo 2: En cambio, el páncreas de las personas con diabetes tipo 2 sigue produciendo insulina, pero el cuerpo no la utiliza bien. La enfermedad se les presenta después de los 30 años de edad. Nueve de cada diez latinos con diabetes tienen diabetes tipo 2. Existen factores de riesgo que pueden causar. Estos factores incluyen antecedentes de diabetes en la familia, ser mayor de 30 años de edad, falta de ejercicio y exceso de peso. Para ayudar a controlarla, hay que controlar el peso, seguir un plan de alimentación balanceada y hacer actividad física o ejercicio con frecuencia. Puede pedir ayuda al equipo de profesionales que le atiende. Algunas personas también pueden necesitar pastillas o píldoras para diabetes (agentes orales hipoglucémicos) o insulina para ayudar a controlar la diabetes. Antes de que una persona manifieste diabetes tipo 2, casi siempre tiene “prediabetes”, es decir, niveles de glucosa en la sangre, mayores que los normales, pero no lo suficientemente altos para que se diagnostique como diabetes.
Tipo 3 o Diabetes gestacional: Si una mujer tuvo diabetes gestacional cuando estaba embarazada, la mujer y su hijo corren un riesgo de por vida de tener diabetes. A las mujeres embarazadas que nunca han tenido diabetes pero que han tenido el nivel de azúcar o glucosa elevados en la sangre durante el embarazo, se las clasifica de tener diabetes gestacional. No se sabe qué causa la diabetes gestacional, pero hay ciertos indicadores. La placenta sostiene al bebé mientras crece. Las hormonas de la placenta ayudan al desarrollo del bebé, pero esas mismas hormonas impiden la acción de la insulina en el cuerpo de la madre. Este problema se llama resistencia a la insulina. La resistencia a la insulina impide que el cuerpo de la madre use la insulina. Puede necesitar hasta tres veces más insulina. La diabetes gestacional comienza cuando el cuerpo no es capaz de producir y usar toda la insulina que necesita para el embarazo. Sin suficiente insulina la glucosa no puede separarse de la sangre y convertirse en energía. La glucosa se acumula en la sangre hasta alcanzar niveles muy elevados. Esto se conoce como hiperglicemia.
Piense en hacer los siguientes cambios:
Si usted tiene prediabetes, puede y debe hacer algo al respecto. Algunos estudios han demostrado que las personas con prediabetes pueden prevenir o retrasar el desarrollo de la diabetes tipo 2 hasta en un 58 por ciento, mediante cambios en el estilo de vida.
Coma más saludable: ingiera menos calorías y aumente el consumo de frutas, verduras y granos integrales.
Pierda entre 5 y 7 por ciento de su peso, si tiene sobrepeso, esto es: 10–14 libras (4.5 a 6.3 kg) para una persona de 200 libras (90.6 kg). Mantenga su peso ideal.
Haga por lo menos 30 minutos diarios de actividad física de intensidad moderada (por ejemplo: caminar ligero, trabajar en el jardín, jugar con los niños) por lo menos 5 días a la semana. Sea más activo.
Pida a sus profesionales de la salud que le ayuden a determinar si usted o su familiar tienen prediabetes.
Los factores clave del manejo de su diabetes
Aprender sobre los factores clave de su diabetes le ayudará a controlar sus niveles de glucosa en la sangre, presión arterial y colesterol. Dejar de fumar, si fuma, también le ayudará a manejar su diabetes. Tratar de lograr los resultados ideales de los factores clave de la diabetes, puede ayudar a reducir su probabilidad de tener un ataque al corazón, un accidente cerebrovascular u otros problemas de la diabetes.
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