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]]>La gangrena es un término que se utiliza para describir la muerte del tejido corporal debido a la falta de oxígeno y nutrientes. El tejido muerto se convierte en un caldo de cultivo para las bacterias y puede propagarse rápidamente. La gangrena puede ser seca o húmeda, dependiendo de si el tejido muerto se seca o se humedece. La gangrena también se clasifica según su extensión y gravedad.
Síntomas
Los síntomas de la gangrena varían según el tipo y la extensión de la afección. En general, los primeros síntomas incluyen dolor, inflamación, enrojecimiento y una sensación de hormigueo en la zona afectada. Si la gangrena no se trata, el tejido comienza a morir y puede aparecer un olor fétido. La piel puede volverse oscura y adquirir una textura dura y seca. En algunos casos, se pueden desarrollar ampollas llenas de líquido. En la gangrena húmeda, el tejido afectado puede estar hinchado y tener un aspecto viscoso.
Causas
La gangrena puede ser causada por una variedad de factores, como una lesión traumática, una infección, una enfermedad crónica o una cirugía. En algunos casos, la causa es desconocida. La falta de flujo sanguíneo es la causa principal de la gangrena. Esto puede deberse a una obstrucción en los vasos sanguíneos, como una trombosis o embolia, o a una lesión en los tejidos blandos que daña los vasos sanguíneos.
Tipos
Hay varios tipos de gangrena, cada uno de los cuales se presenta de manera diferente y se debe tratar de manera diferente. Los tipos de gangrena incluyen:
Gangrena seca: se produce cuando el flujo sanguíneo se interrumpe y el tejido muere sin infección. La zona afectada se seca y se vuelve dura, con un color marrón oscuro o negro.
Gangrena húmeda: se produce cuando el tejido muerto se infecta con bacterias y se descompone. La zona afectada se vuelve blanda y húmeda, y puede tener un olor fétido.
Gangrena gaseosa: se produce cuando una infección bacteriana produce gas en los tejidos afectados. Esto puede causar hinchazón, ampollas y un sonido crepitante cuando se presiona la zona afectada.
Diagnóstico
El diagnóstico de la gangrena se basa en los síntomas y una evaluación física. El médico también puede utilizar pruebas diagnósticas, como radiografías, tomografías o resonancias magnéticas para evaluar el alcance de la afección. También se pueden realizar pruebas de laboratorio para determinar si hay una infección presente.
Tratamiento
El tratamiento de la gangrena depende del tipo y la gravedad de la afección. En general, el objetivo del tratamiento es detener la propagación de la gangrena, eliminar el tejido muerto y prevenir complicaciones. El tratamiento puede incluir:
Antibióticos: se utilizan para tratar la infección en la gangrena húmeda y gaseosa.
Cirugía: se utiliza para extirpar el tejido muerto y prevenir la propagación de la infección. En algunos casos, puede ser necesaria la amputación de una extremidad.
Oxigenoterapia hiperbárica: este tratamiento implica respirar oxígeno puro en una cámara de alta presión para mejorar el flujo sanguíneo y promover la curación.
Terapia de ondas de choque: este tratamiento utiliza ondas de sonido de alta energía para promover la curación y el crecimiento del tejido.
Prevención
La prevención de la gangrena implica tomar medidas para reducir el riesgo de desarrollar una infección o una lesión que pueda afectar el flujo sanguíneo. Las medidas preventivas incluyen:
Factores de riesgo
Hay varios factores que aumentan el riesgo de desarrollar gangrena, incluyendo:
Complicaciones
La gangrena es una afección grave que puede llevar a complicaciones potencialmente mortales. Las complicaciones incluyen la propagación de la infección a otros tejidos, el desarrollo de sepsis, una respuesta inflamatoria sistémica que puede llevar a insuficiencia orgánica y, en algunos casos, la necesidad de amputación de una extremidad.
Pronóstico
El pronóstico de la gangrena depende del tipo y la gravedad de la afección, así como del tratamiento oportuno y adecuado. En general, la gangrena es potencialmente mortal y puede llevar a complicaciones graves. Sin embargo, con un tratamiento adecuado, es posible prevenir la propagación de la infección y reducir el riesgo de complicaciones.
En resumen, la gangrena es una afección grave que puede afectar cualquier parte del cuerpo y es potencialmente mortal. Los síntomas incluyen dolor, inflamación y la muerte del tejido, y puede ser causada por una variedad de factores. El tratamiento de la gangrena depende del tipo y la gravedad de la afección, y puede incluir antibióticos, cirugía, oxigenoterapia hiperbárica y terapia de ondas de choque. La prevención de la gangrena implica tomar medidas para reducir el riesgo de desarrollar una infección o una lesión que pueda afectar el flujo sanguíneo, como mantener una buena higiene personal, controlar las enfermedades crónicas y evitar el consumo de tabaco y alcohol. Hay varios factores de riesgo que aumentan la probabilidad de desarrollar gangrena, incluyendo enfermedades crónicas, lesiones traumáticas y cirugía. La gangrena puede llevar a complicaciones potencialmente mortales, como la propagación de la infección a otros tejidos y la necesidad de amputación de una extremidad. Sin embargo, con un tratamiento adecuado, es posible prevenir la propagación de la infección y reducir el riesgo de complicaciones. Si se sospecha de gangrena, es importante buscar atención médica de inmediato para recibir un diagnóstico y tratamiento adecuados.
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]]>The post ¿Qué es la encefalitis? appeared first on Clinica Familiar La Luz.
]]>La encefalitis es una inflamación del cerebro. Esta inflamación puede causar síntomas como confusión, fiebre, dolor de cabeza intenso y cuello rígido. A veces provoca síntomas como convulsiones y cambios de personalidad. También puede causar problemas a largo plazo, como problemas del habla o de la memoria.
Síntomas
Los síntomas más frecuentes son:
La fiebre o febrícula en el 75 por ciento, seguido de convulsiones en sólo dos tercios de los pacientes con encefalitis confirmada.
Dolor de cabeza.
Apatía.
Otros síntomas pueden ser:
Confusión.
Somnolencia.
Vómitos.
Rigidez en el cuello y la espalda.
Sensibilidad a la luz.
Movimientos descoordinados.
En los casos más graves, los pacientes pueden tener:
Problemas con el habla y la audición.
Alucinaciones.
Debilidad muscular.
Pérdida de la memoria.
Pérdida de la conciencia.
Parálisis parcial en los brazos y las piernas.
Deterioro del juicio.
Causas
La encefalitis es una enfermedad poco común. Se presenta casi siempre en el primer año de vida y disminuye con la edad. Las personas muy jóvenes y los adultos mayores son más propensos a presentar un caso grave.
La encefalitis suele ser causada por un virus. Muchos tipos de virus la pueden provocar. La exposición puede suceder a través de:
Inhalación de las gotitas de la nariz, boca o garganta de una persona infectada
Alimentos o bebidas contaminados
Picaduras de mosquitos, garrapatas y otros insectos
Contacto con la piel
Los diferentes virus se presentan en diferentes lugares. Muchos casos suceden en una temporada en particular.
La encefalitis causada por el virus del herpes simple es la causa principal de los casos más graves en todas las edades, incluso en los recién nacidos.
¿Quién puede desarrollar una encefalitis?
La encefalitis es una enfermedad muy poco frecuente. La mayoría de los casos se dan en niños, ancianos y otras personas con sistemas inmunitarios debilitados (debido al VIH/SIDA, el cáncer, etc.).
Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) registran cada año varios miles de casos de encefalitis en EE.UU. Muchos expertos en salud creen que hay muchos más casos que no se registran porque los síntomas varían y pueden ser leves.
Puesto que la encefalitis puede seguir o acompañar a enfermedades virales comunes, pueden aparecer signos y síntomas propios de estas enfermedades antes de la encefalitis propiamente dicha. Pero lo más frecuente es que la encefalitis aparezca sin previo aviso.
Diagnóstico
Resonancia magnética nuclear (RMN)
Punción lumbar
Los médicos sospechan de encefalitis basándose en los síntomas, especialmente si se da en un periodo de epidemia. Por lo general, se procede a obtener una imagen por resonancia magnética nuclear y se lleva a cabo una punción lumbar.
Algunas veces, la RMN puede detectar anomalías en ciertas áreas del cerebro. Estas anomalías pueden ayudar a confirmar el diagnóstico de encefalitis y/o sugerir qué virus la está causando. Si no se dispone de resonancia magnética nuclear, se realiza una tomografía computarizada (TC). La RMN y la TC pueden ayudar a los médicos a descartar trastornos que pueden causar síntomas similares (como un accidente cerebrovascular y un tumor cerebral). Estas pruebas también pueden detectar problemas que pueden hacer que la punción lumbar sea peligrosa.
Se realiza una punción lumbar para obtener una muestra de líquido cefalorraquídeo, que fluye a través de los tejidos (meninges) que cubren el encéfalo y la médula espinal. Normalmente, el líquido cefalorraquídeo contiene muy pocos glóbulos blancos (leucocitos), pero cuando se inflaman el encéfalo y las meninges, aumenta el número de glóbulos blancos en dicho líquido.
Para identificar el virus de la encefalitis, se obtienen muestras de sangre y líquido cefalorraquídeo y se analizan en busca de anticuerpos del virus durante la enfermedad y, más tarde, durante la recuperación. A veces se utilizan técnicas para cultivar virus en líquido cefalorraquídeo de modo que puedan ser identificados más fácilmente. Algunos enterovirus (como los que pueden causar enfermedades similares a la polio) pueden cultivarse, al contrario que la mayoría de los demás virus.
Tratamiento
El tratamiento de la encefalitis leve suele consistir en lo siguiente:
Reposo en cama
Mucho líquido
Antiinflamatorios, como el acetaminofén (como Tylenol), ibuprofeno (como Advil, Motrin IB) y naproxeno sódico (Aleve), para aliviar los dolores de cabeza y la fiebre
Medicamentos antivirales
La encefalitis causada por determinados virus suele requerir un tratamiento antiviral.
Los medicamentos antivirales que se utilizan comúnmente para tratar la encefalitis incluyen:
Aciclovir (Zovirax)
Ganciclovir (Cytovene)
Foscarnet (Foscavir)
Algunos virus, como los que se contagian por medio de insectos, no responden a estos tratamientos. Pero, como es posible que el virus específico no logre ser identificado rápidamente o en ningún momento, los médicos suelen recomendar el tratamiento inmediato con aciclovir. El aciclovir puede ser eficaz contra el virus del herpes simple, que si no se trata de inmediato, puede generar complicaciones importantes.
Terapia de seguimiento
Si padeces complicaciones de la encefalitis, es posible que necesites tratamientos adicionales, como los siguientes:
Fisioterapia para mejorar la fuerza, la flexibilidad, el equilibrio, la coordinación motora y la movilidad
Terapia ocupacional para perfeccionar las habilidades cotidianas y utilizar productos de adaptación que facilitan las actividades diarias
Terapia del habla para aprender nuevamente a controlar y coordinar los músculos para hablar
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]]>Las paperas son una infección provocada por un virus. Puede afectar a muchas partes del cuerpo, pero se conoce mejor porque causa inflamación de las glándulas parótidas. Estas glándulas, que producen saliva, se encuentran a la altura de la parte inferior de las orejas y alrededor de la articulación de la mandíbula.
Signos y síntomas de las paperas
Uno de cada cinco niños con paperas no presenta síntomas. Uno de cada tres niños no sufre inflamación. Los siguientes son algunos de los síntomas que se pueden esperar:
Inflamación de una o más de las glándulas salivales en la boca
Inflamación de una o ambas glándulas parótidas, ubicadas delante de la oreja y sobre la curva del maxilar
Tos o secreción nasal
Dolor de cabeza, malestar y fiebre moderada
Infección pulmonar sin inflamación
Causas
Las paperas son causadas por un virus. Este se transmite de una persona a otra por medio de las gotitas de la humedad de la nariz o la boca, como, por ejemplo, cuando una persona estornuda. También se propaga a través del contacto directo con artículos que contienen saliva infectada.
Las paperas se presentan con mucha frecuencia en niños entre los 2 a 12 años que no han sido vacunados contra la enfermedad. Sin embargo, la infección puede ocurrir a cualquier edad y también puede producirse en estudiantes universitarios.
El tiempo que transcurre entre la exposición al virus y el momento de resultar enfermo (período de incubación) es aproximadamente de 12 a 25 días.
Las paperas también pueden infectar:
El sistema nervioso central
El páncreas
Los testículos
Diagnóstico
El diagnóstico de la parotiditis es clínico, es decir, el médico lo realiza en función de los síntomas y signos visibles que tenga el paciente; fundamentalmente, si las glándulas salivales se encuentran inflamadas.
Este diagnóstico es muy fiable si se realiza durante una epidemia de esta enfermedad. En otros momentos es posible que se necesite realizar un análisis de sangre para descartar otras causas posibles.
Los análisis de laboratorio pueden identificar el virus de la parotiditis y los anticuerpos que genera, pero rara vez son necesarios para llegar al diagnóstico.
¿Cómo se trata?
En la mayoría de los casos, las personas se recuperan de las paperas con descanso y atención en el hogar. En casos complicados, puede ser necesaria una estadía en el hospital.
Si usted o su hijo tienen paperas:
Tome medicamentos para ayudar a aliviar la fiebre o el dolor de cabeza, si fuera necesario. Siga todas las instrucciones de la etiqueta. Si le da un medicamento a un bebé, siga las indicaciones de su médico respecto a la cantidad que debe darle. No le dé aspirina a nadie menor de 20 años debido al riesgo de tener síndrome de Reye.
Utilice hielo o una compresa caliente (lo que se sienta mejor) sobre las zonas hinchadas o doloridas. Póngase un paño delgado debajo del hielo o de la compresa caliente para proteger la piel.
Beba líquidos adicionales para ayudar a reducir la fiebre y prevenir la deshidratación.
Chupe trozos de hielo o paletas de agua. Coma alimentos blandos que no tenga que masticar.
Toda persona que tenga paperas debería permanecer alejada de la escuela, la guardería, el lugar de trabajo y los lugares públicos hasta 5 días después de que las glándulas salivales comiencen a hincharse.
Complicaciones comúnmente asociadas con las paperas
Las complicaciones de las paperas ocurren más frecuentemente en adultos que en niños y pueden incluir:
¿Cuándo debes consultar con un médico?
Consulta con tu médico si tú o tu hijo manifiestan signos o síntomas de paperas. Las paperas son altamente contagiosas a alrededor de nueve días después de que aparecieron los síntomas. Avisa al consultorio médico antes de entrar y diles que sospechas que tienes paperas, de manera que puedan tomar medidas para evitar que el virus se disemine a otras personas en la sala de espera.
Mientras tanto, debes hacer lo siguiente:
Descansa todo el tiempo que puedas
Trata de aliviar los síntomas con compresas frías y analgésicos de venta libre, tales como ibuprofeno (Advil, Motrin IB u otros) y paracetamol (Tylenol u otros)
Las paperas ya no son frecuentes, por lo que es posible que otra enfermedad esté causando tus signos y síntomas. Las glándulas salivales inflamadas y la fiebre pueden indicar:
Una glándula salival obstruida
Una infección viral diferente
Prevención de las paperas
Las vacunas contra las paperas (MMR) recibidas en la niñez (usualmente en combinación con la del sarampión y la rubéola) proporcionan inmunidad para la mayoría de las personas. Quienes han tenido paperas, adquieren inmunidad de por vida.
Generalmente la primera dosis de la vacuna MMR se administra cuando un niño cumple los 12 meses de edad, y se aplica una segunda dosis entre los cuatro y seis años. Sin embargo, si han pasado 28 días desde que se administró la primera dosis, se puede dar una segunda antes de cumplir los cuatro años.
Los niños no deben asisitir a la escuela hasta que los síntomas hayan desaparecido. Tanto los adultos como los niños que tengan síntomas deben minimizar el contacto con otras personas de su casa. Una buena higiene básica, como el lavado de manos a conciencia, estornudar o toser en un pañuelo de papel o en el pliegue del codo, y la limpieza regular de las superficies que se tocan frecuentemente, también son medidas importantes para evitar trasmitir la enfermedad.
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]]>La bursitis es una inflamación de la bursa o bolsa sinovial, que es una estructura en forma de saco que actúa como almohadilla entre las partes blandas de las articulaciones (músculos, tendones y piel) y las partes más duras, las óseas.
Causas
Las causas más frecuentes de la bursitis son los movimientos repetitivos o las posiciones que presionan las bolsas sinoviales alrededor de una articulación. Por ejemplo:
Lanzar una pelota de béisbol o levantar algo por encima de la cabeza repetidas veces
Apoyarse sobre los codos por períodos largos
Pasar mucho tiempo arrodillado para hacer tareas como alfombrar o fregar los pisos
Otras causas pueden ser las lesiones o los traumatismos en la zona afectada, las artritis inflamatorias, como la artritis reumatoide, la gota y las infecciones.
Síntomas
Si tienes bursitis, la articulación afectada puede:
Doler o sentirse rígida
Doler más cuando la mueves o la presionas
Verse hinchada y enrojecida
Dolor en la zona de la articulación al presionar sobre ella o al moverla
Rigidez e incapacidad para realizar determinados movimientos
Inflamación
Sensación de calor
Enrojecimiento de la piel
Aumento de la cantidad de líquido contenido en la bursa
En ocasiones puede cursar con fiebre, generalmente si la causa es sistémica.
Tipos
Hay dos tipos de bursitis:
Aguda
La bursitis se detecta cuando la articulación afectada adquiere un color rojizo y cuando al tacto tiene una temperatura superior al resto del cuerpo. Es dolorosa y suele ser causa de una infección o gota.
Crónica
En testa caso, la bursitis puede ser el resultado de haber sufrido con antelación el tipo agudo. Otra de sus causas es que el paciente haya tenido alguna lesión previa en las articulaciones.
Si el motivo es la lesión, la bursitis se manifiesta con hinchazón y dolor y disminuye el movimiento habitual, provocando una atrofia muscular y debilidad motora. Este tipo de bursitis puede durar unos días o extenderse durante semanas. Normalmente es reincidente.
Diagnóstico
Evaluación clínica
Ecografía o RM en bursitis profunda
Aspiración para una probable infección, hemorragia (debido a traumatismo o anticoagulantes) o bursitis inducida por cristales
Debe sospecharse una bursitis superficial en pacientes con hinchazón o signos de inflamación sobre la bolsa. En pacientes con dolor inexplicable que empeora con el movimiento en una ubicación compatible con bursitis, se sospecha una bursitis profunda. La bursitis suele diagnosticarse por la clínica. La ecografía y la RM pueden ayudar a confirmar el diagnóstico si las bolsas profundas son de difícil acceso para su inspección, palpación o aspiración. Estos estudios se realizan para confirmar un diagnóstico sospechado o para excluir otras posibilidades. Estas técnicas por la imagen aumentan la precisión para identificar las estructuras afectadas.
Si la hinchazón de la bolsa sinovial es especialmente dolorosa, roja o caliente o si está afectada la bolsa del olécranon o prerrotuliana, debe hacerse aspiración para excluir infección y enfermedad inducida por cristales. Luego de inyectar un anestésico local, se retira líquido de la bolsa utilizando técnicas estériles; el análisis debe incluir recuento celular, tinción de Gram y cultivo y búsqueda microscópica de cristales. La tinción de Gram, si bien es útil, puede se inespecífica, y el recuento de glóbulos blancos en bolsas infectadas suele ser más bajo que en casos de articulaciones sépticas. Los cristales de urato se ven fácilmente con microscopia de luz polarizada, pero los cristales de apatita típicos de tendinitis calcificada se ven sólo como fragmentos brillantes sin birrefringencia. Pueden identificarse cristales compuestos por placas de colesterol en la bursitis reumatoide crónica.
¿Cómo se trata la bursitis?
El tratamiento de la bursitis puede reducir el dolor y la inflamación. Algunos tratamientos comunes incluyen:
Descansar y elevar el área lesionada.
Limitar la actividad, para no empeorar la lesión.
Tomar medicamentos que reduzcan la inflamación, como aspirina, naproxeno o ibuprofeno.
Hacer ejercicios suaves de estiramiento y fortalecimiento
Poner compresiones al área lesionada.
Colocar una férula, tablilla o banda en la articulación lesionada.
Si la bursitis es causada por una infección, quizás el médico le recete antibióticos. Su médico también le puede recomendar hielo para las lesiones repentinas y graves, pero la mayoría de los casos de bursitis son a largo plazo, y el hielo no ayuda.
Si la bursitis no mejora, su médico puede inyectarle un medicamento corticoesteroide en el área alrededor de la bursa inflamada. Aunque estas inyecciones son comunes, deben usarse con precaución porque pueden hacer que los tendones se debiliten o se rompan. Si la bursitis no mejora después de seis meses a un año, su médico puede recomendarle cirugía para reparar los daños y aliviar la presión sobre las bursas.
Factores de riesgo
Cualquier persona puede padecer bursitis, pero ciertos factores pueden aumentar el riesgo:
Edad. La bursitis se hace más frecuente con la edad.
Profesiones o pasatiempos. El riesgo de sufrir bursitis aumenta si tu trabajo o pasatiempo requiere movimientos repetidos o presión en una bolsa sinovial determinada. Algunos ejemplos son poner alfombras, instalar baldosas o azulejos, hacer tareas de jardinería, pintar y tocar un instrumento musical.
Otras afecciones. Ciertas enfermedades y trastornos generalizados, como la artritis reumatoide, la gota y la diabetes, aumentan el riesgo de padecer bursitis. Tener sobrepeso puede aumentar el riesgo de manifestar bursitis de cadera y rodilla.
Prevención
Si bien no todos los tipos de bursitis pueden prevenirse, puedes reducir el riesgo y la gravedad de las exacerbaciones al cambiar la forma en la que realizas ciertas actividades. Por ejemplo:
Utilizar rodilleras. Utiliza algún tipo de almohadilla para reducir la presión en las rodillas si tu trabajo o pasatiempo requiere que pases mucho tiempo arrodillado.
Levantar objetos de forma correcta. Cuando levantes algo, dobla las rodillas. Si no doblas las rodillas, harás más esfuerzo con las bolsas sinoviales de las caderas.
Poner sobre ruedas y empujar las cargas pesadas. Al llevar cargas pesadas haces más esfuerzo con las bolsas sinoviales de los hombros. En su lugar, utiliza una carretilla o un carrito con ruedas.
Tomar descansos frecuentes. Cuando hagas tareas repetitivas, altérnalas con un descanso u otras actividades.
Mantener un peso saludable. Tener sobrepeso provoca más esfuerzo en tus articulaciones.
Hacer ejercicio. Fortalecer los músculos ayuda a proteger la articulación afectada.
Entrar en calor y estirar antes de actividades extenuantes para proteger de lesiones a las articulaciones.
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]]>La cervicitis, inflamación cervical o inflamación del cuello del útero es uno de los síntomas de una enfermedad de trasmisión sexual, una reacción alérgica o una vaginosis bacteriana. Para tratar la cervicitis hay que determinar su causa. Si se complica puede derivar en una enfermedad inflamatoria pélvica.
Síntomas
La mayoría de las veces, la cervicitis no provoca signos ni síntomas, por lo que solo te enterarás de que tienes la enfermedad después de que el médico realice un examen pélvico por otro motivo. Si tienes signos y síntomas, pueden ser los siguientes:
Grandes cantidades de un flujo vaginal inusual
Micciones frecuentes y dolorosas
Dolor durante las relaciones sexuales
Sangrado entre períodos menstruales
Sangrado vaginal después de las relaciones sexuales no relacionado con el período menstrual
Causas de la cervicitis
Enfermedad de trasmisión sexual, alergia o vaginosis bacteriana
La cervicitis suele ser un síntoma o una consecuencia de enfermedades de trasmisión sexual como la clamidiasis; la tricomoniasis; el herpes genital; o la gonorrea; pero también puede ser producida por una reacción alérgica a un espermicida o un producto de higiene íntima; o por el crecimiento excesivo de bacterias que causa la vaginosis bacteriana.
Los principales factores de riesgo para que se presente la cervicitis son:
– Tener relaciones sexuales sin protección, con distintas parejas o con una pareja que tiene relacione sexuales de alto riesgo.
– Antecedentes de infecciones de trasmisión sexual.
– Inicio de las relaciones sexuales a edad temprana.
Diagnóstico
Evaluación médica
Análisis de una muestra tomada del cuello uterino
Hay que acudir a la consulta en caso de secreción vaginal persistente e inusual, sangrado vaginal fuera de los periodos menstruales o dolor durante el coito. Sin embargo, como la cervicitis a menudo no produce síntomas, puede diagnosticarse durante una exploración ginecológica periódica.
Si los síntomas sugieren cervicitis, se realiza una exploración pélvica. Se busca secreción en el cuello uterino y también se toca este con un hisopo para ver si sangra con facilidad. Cuando se detecta secreción purulenta y el cuello uterino sangra fácilmente, es probable que se trate de una cervicitis.
Si los síntomas sugieren enfermedad inflamatoria pélvica se utiliza un hisopo para obtener una muestra del cuello del útero en busca de microorganismos que pueden producir enfermedades de transmisión sexual (como la gonorrea o una infección por clamidia o Trichomonas) o vaginosis bacteriana.
Tratamiento
Por lo general, en primer lugar antibióticos
Si la infección está causada por el virus del herpes simple, fármacos antivíricos
Si la cervicitis ha aparecido de repente, la mayoría de las mujeres reciben antibióticos efectivos contra las infecciones por clamidia y gonorrea, sobre todo si tienen factores de riesgo de enfermedad de transmisión sexual (como edad inferior a 25 años, nuevas o varias parejas sexuales o falta de protección durante las relaciones sexuales).
El tratamiento de la cervicitis consiste en:
Para la infección por clamidia: azitromicina o doxiciclina tomadas por vía oral hasta que se disponga de los resultados de las pruebas
Para la gonorrea: una dosis única de ceftriaxona intramuscular más azitromicina, en una única dosis por vía oral
Tras identificar la causa, se ajusta la medicación según sea necesario.
Si la causa es una enfermedad de transmisión sexual causada por una bacteria (como las infecciones por clamidias y la gonorrea), las parejas sexuales tienen que recibir tratamiento de manera simultánea. Las mujeres debe abstenerse de tener relaciones sexuales hasta que la infección haya desaparecido en ellas y en sus parejas.
Si la causa es el virus herpes simple, la infección generalmente persiste de por vida. Los fármacos antivirales pueden controlar estas infecciones, pero no curarlas.
Después de 3 a 6 meses de tratamiento, se repiten las pruebas para determinar si se ha erradicado la infección o si está bajo control.
Complicaciones
El cuello del útero actúa como una barrera para evitar que las bacterias y los virus entren en el útero. Cuando el cuello del útero está infectado, existe un mayor riesgo de que la infección se traslade al útero.
La cervicitis, causada por la gonorrea o la clamidia, puede propagarse al revestimiento uterino y a las trompas de Falopio, lo que provoca la enfermedad inflamatoria pélvica, una infección de los órganos reproductivos femeninos que puede causar problemas de fertilidad si no se trata.
La cervicitis también puede aumentar el riesgo de contraer el VIH de una pareja sexual infectada.
Pronóstico
Las infecciones del cuello uterino no tratadas pueden causar problemas de fertilidad (la capacidad de quedar en embarazo). Si una mujer embarazada tiene una infección no tratada que le causa cervicitis, es posible que la infección cause problemas de salud al bebé por nacer. En casos raros, la infección se puede extender del cuello uterino al útero (matriz) y a los órganos que lo rodean, pudiendo causar una severa infección abdominal.
Prevención
Para reducir el riesgo de contraer cervicitis a partir de infecciones de transmisión sexual, usa preservativos correctamente cada vez que mantengas relaciones sexuales. Los preservativos son muy eficaces en la protección contra infecciones de transmisión sexual, como la gonorrea y la clamidiosis, que pueden producir cervicitis. Mantener una relación duradera en la que tú y tu pareja no infectada se comprometan a tener relaciones sexuales entre sí de manera exclusiva puede reducir las probabilidades de contraer infecciones de transmisión sexual.
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